Ante cualquier contratiempo

7 de mayo de 2010

Él

Primero me miró, yo giré la cabeza, al día siguiente un gesto de saludo, hice lo propio y le contesté.
Durante una semana seguimos con ese baile de gestos, hasta que un día timidamente se acercó a mi lado. Mantuvimos una charla de, digamos, media hora, era una de esas personas a las que les quieres contar tú vida entera, de las que quieres escuchar historias, un sentido del humor brillante. No es de esos en los que ves por la calle y te giras para verle de nuevo, en cambio es sin duda un chico que merece la pena conocer. Medité mucho sobre ello y creo que ahora ya sé cual es la causa de su popularidad entre las chicas, es un amigo de verdad.
Un día en el que predominaban las sinceridades me confesó su amor hacia mí, yo no sabía que decirle, es decir, podría pasarme horas hablando con él y disfrutar de su compañía, pero salir juntos... Decidí darle una oportunidad.
Y me enamoré.
Cada vez que respiro, es por él, cada vez que me arreglo es única y exclusivamente para gustarle más y siempre es él el único navegante de mis pensamientos.

1 comentario: