>Llueve, las gotas salpican mi cara, pero no me importa. Sigo corriendo, tropiezo, caigo, me levanto. Debo llegar... Una piedra se interpone en mi camino, me resbalo, todo está embarrado. Abro los ojos, que raro no he notado la caída. Estoy encima de... ¡Alguien!
-Llueven mujeres
-Perdón, perdón, perdón...
-Hey, no pasa nada.
Intento levantarme, pero desgraciadamente creo que me he torcido el tobillo. El desconocido coloca mis manos alrededor de su cuello y me levanta. Yo, por mi parte, escondo la cara colorada en su hombro. Que vergüenza. Bueno, esta claro que hoy todo parecía irme mal.
¿O no?
No, no la va mal, nada mal, ya me gustaría a mi que me fuese así (; jajajajaj
ResponderEliminarSeguro que no ;)
ResponderEliminarme encanta el texto, Cris!